Ciudad de México, 23 de junio.- En conmemoración con el Día Internacional de la Mujer Ingeniera, el 45 por ciento de los estudiantes de ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas, en América Latina, son mujeres, pero la cifra se reduce en tanto se eleva el grado de especialización y desarrollo en el campo profesional.

Informes de ONU Mujeres, señala que se tiene avances con la presencia de mujeres en el sector industrial y el desarrollo tecnológico, sin embargo, “la brecha sigue siendo grande”.

Las Mujeres en las ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas en América Latina y el Caribe, “tres por ciento de los premios Nobel en ciencias se ha entregado a mujeres”.

El sector femenino, tiene papel fundamental en el desarrollo de los ámbitos de la vida política, social y económica en el mundo.

En el Día Internacional de la Mujer Ingeniera, se busca fomentar el desarrollo de la mujer en los sectores de la tecnología e investigación y reconocer el trabajo que han realizado.

La celebración se originó con motivo del 95 aniversario de la Women´s Engineering Society en 2014, con el objetivo de destacar y reconocer a las mujeres pertenecientes a esta rama de conocimiento.

MUJER INGENIERA DEJÓ GRAN LEGADO

“Si hablamos de una mujer que dejó gran legado en el campo de la investigación y la ingeniería, se tiene que recordar a Stephanie Kwolek, ingeniera química que mientras colaboró con DuPont, logró desarrollar una fibra de aramida, la que ha salvado miles de vidas durante más de 50 años: el Kevlar®.

El compuesto es de alta resistencia, utilizado principalmente, en equipos de protección personal como chalecos antibalas y cascos balísticos, pero también en diversos campos de la industria, pues sus resistencia y maleabilidad permiten emplear en campos de las telecomunicaciones, la construcción, la movilidad y hasta en el desarrollo de tecnología aeroespacial.

Kwolek nació el 31 de julio de 1923 en New Kensington, Pensilvania. Al concluir con sus estudios comenzó a trabajar como química ingeniera polimérica y desarrolló gran parte de su carrera en el laboratorio de fibras textiles.

Su objetivo, era inventar una fibra que fuera más resistente que el nylon, sin embargo, después de distintos experimentos y pruebas logró formar en 1985 el poliparafenileno tereftalamida, componente incluso más resistente que el acero y sobre todo más ligero.

La compañía comenzó a comercializar el Kevlar® en 1972, este material tiene actualmente más de 200 aplicaciones. Esta invención trajo consigo diversos reconocimientos, entre ellos su ingreso al Salón Nacional de la Fama de Inventores en 1994.

Con el paso de los años Stephanie se convirtió en ejemplo a seguir para las ingenieras o estudiantes del área. Durante su vida siempre buscó impulsar a las mujeres a cumplir sus metas y animarlas a especializarse bajo disciplinas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (Educación STEM), cuyas ramas anteriormente eran elegidas únicamente por hombres. (Redacción MEXICAMPO).