Irene Licona Ocaña

Durante las últimas dos décadas el número de víctimas por picaduras de animales ponzoñosos ha venido en aumento en la Ciudad de México, como consecuencia de la deforestación –que trae consigo el crecimiento de la mancha urbana-; el cambio climático y la transportación de frutas y verduras de las zonas rurales a las centrales de abasto, ya sea por vía terrestre o marítima.

De ahí que son cada día más el número de personas que atiende en Centro Toxicológico del Hospital Juárez de México (HJM) por envenenamiento, tras haber sido mordidos o picados por arañas como la viuda negra, capulina o violinista, alacranes, víboras de cascabel y orugas con poderosas ponzoñas que pueden ser letales sino se atienden inmediatamente.

“Este tipo de fauna nociva fácilmente se adoptó al ambiente capitalino, por lo que ya se le puede considerar como endémica de la ciudad”, declaró.

La directora de este Centro, Patricia Escalante Galindo informó cada año aumenta entre 10  y 20 por ciento los casos por piquetes o mordeduras de animales ponzoñosos –alacranes, víboras de cascabel y orugas; además de las arañas (viuda negra, capulina o violinista)- en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM).

En conferencia de prensa –donde estuvo acompañada del director general del HJM, Martín Antonio Manrique- indicó que tan sólo en el 2016 se atendieron 280 pacientes, de los cuales el 50 por ciento correspondió a la mordedura de la nana cascabel; en comparación con los 87 casos registrados en 2007, cuando se creó el Centro (dependiente de la Secretaría de Salud).

De ese universo de pacientes la tercera parte correspondió a personas que fueron atacadas en su casa –que habitan en zonas urbanas y conurbadas- otra tercera parte provino de zonas agrícolas (campesinos) y el último tercio a trabajadores (obreros y albañiles).  El hecho de que los campesinos no usen guantes de carnaza o botas, como es el caso de los trabajadores de la construcción u obreros, los hace más vulnerables a las picaduras y/o mordeduras de este tipo de fauna nociva.

Detalló que la mayoría de estos pacientes procedía de Ecatepec, Xalostoc, Cuautepec el Alto –en los alrededores de Reclusorio Norte- Cerro de la Presa, Cerro del Chiquihuite, Martín Carrera y San Felipe de Jesús (Gustavo A. Madero) y Santa María la Rivera (Cuauhtémoc); además de Amecameca, Tenango del Valle y Valle de Bravo.

Escalante Galindo invitó a las personas que viven en estos puntos a colocar puertas-mosquiteros, a fin de evitar que estos animales rastreros puedan introducirse a su hogar, sobre todo las víboras.

Para enfrentar estas emergencias el  Centro –el más importante en América y el Caribe por sus investigaciones en el tema- cuenta con el Banco de Antídotos y Antagonistas equipado con tecnología de punta y dosis; lo convierte en uno de los pocos centros toxicológicos que brinda atención médica especializada en el área de urgencias para adultos, terapia intensiva y consulta externa. También atiende casos por consumo de medicamentos y exposición a cáusticos, ácidos o álcalis, no por algo es considerado el más importante de América Latina y el Caribe, por sus investigaciones en el tema

La especialista en Toxicología subrayó que de acuerdo con cada especie, el tiempo de atención es vital; por lo que si se trata de mordedura de víbora o picadura de alacrán recomendó a la población no succionar, cortar, colocar torniquetes, ni untar ungüentos o cualquier remedio casero y trasladarse inmediatamente al hospital más cercano. Para cuando la persona es atacada por  arañas, esta tiene menos de 24 horas para su atención.

Refirió que desde hace una década el Centro proporciona orientación telefónica, y que desde hace dos años a través de las redes sociales se explica al afectado a su familiar sobre la manera de actuar en caso de ser víctima de un ataque de estos animales. Paralelamente de lleva a cabo investigación y capacitación especializada al personal médico e integrantes de la Cruz Roja y Protección Civil.

Recientemente autoridades del  HJM firmaron un convenio para el traslado de pacientes a la unidad con un Grupo de Rescate del Estado de México,  fin de agilizar la atención a este tipo de urgencias.

Por último a conocer el 40 por ciento de los pacientes que atiende el Centro llegan por intoxicación; 30 por ciento por picadura o mordedura de animales ponzoñosos; 10 por ciento por exposición a agentes cáusticos y el 20 por ciento restante por otras causas, como la inhalación de gases o el contacto con plaguicidas y algunas plantas tóxicas.