Ensenada, Baja California, 20 de noviembre.- Debido al incremento de las exportaciones de vino mexicano a países de Asia y Europa, los vitivinocultores avanza hacia la sustentabilidad, y toda vez que la  uva es un cultivo de alto valor monetario, se tiene considerado al  2022 como el año del vino mexicano.

En regiones de los estados de Aguascalientes, Baja California, Chihuahua, Coahuila, Guanajuato, Querétaro y Zacatecas, el cultivo de la una se traduce en beneficios para los productores, además de que se trata de una industria sustentablemente responsable.

El presidente del Consejo Mexicano Vitivinícola, Hans Backhoff Guerrero, resaltó que México ocupa el tercer lugar mundial en exportación de uva de mesa, con ventas a más de 25 países.

Si bien más de una tercera parte de las exportaciones de uva pasa, uva de mesa y vino tienen como destino Estados Unidos, en los últimos años se ha observado incremento en el volumen dirigido a países de Asia y Europa.

México tiene más de 14 estados con esta vocación, con una superficie de producción superior a las 39,000 hectáreas y para este 2021 se estima una producción anual cercana a las 500,000 toneladas de uva.

Backhoff Guerrero, expuso que la cadena productiva vitivinícola genera anualmente empleo para alrededor de 500,000 jornaleros y se estima la generación de más de 1,200 empleos directos y alrededor de 10,000 indirectos.

Anualmente se producen más de 4,000.000 de cajas de vino, de las que el 70 por ciento de la producción se concentra en Baja California. “Contamos con más de 400 bodegas en todo el territorio y seis rutas enoturisticas reconocidas a nivel internacional”.

Respecto al 43 Congreso Mundial de la Viña y el Vino 2022 y la 20 Asamblea Nacional de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), que se llevará a cabo el próximo año en este puerto, sostuvo que será un congreso de carácter histórico, que reunirá a los más grandes expertos del sector para tratar y exponer temas relevantes y de impacto.

Se abordarán temas sobre edafología, micro climas, suelo y viñas, además de prácticas agrícolas, enológicas y catas, además de cómo enfrentar retos e imponderables climatológicos, para garantizar la calidad del cultivo con el uso de las tecnologías.

“Tenemos retos en materia económica, científica y tecnológica, pero sin duda, uno de los más grandes es el cambio climático”. El evento se realizará del 31 de octubre al 4 de noviembre del 2022, con un programa de trabajo de cinco días, donde expertos expondrán trabajos científicos y técnicos.

Un componente clave del congreso será el del replanteamiento del futuro de la vitivinicultura del país y del mundo, ante los efectos del cambio climático, con un manejo sustentable de los recursos naturales, mediante la adaptación de la agricultura y el combate de plagas y enfermedades con variedades mejoradas.

El presidente del Comité Provino, Santiago Cosio Pando, señaló que con el apoyo del sector científico y la industria vitivinícola, así como de los tres niveles de gobierno, se podrá llevar a cabo una agenda sin precedentes que dejará los asistentes una grata memoria.

En el Congreso se ofrecerá lo que México tiene además en gastronomía y agroecología, lo que será motivo para aprovechar la proyección mundial y presentar al Valle de Guadalupe, en Baja California, así como las regiones de los 14 estados con esta vocación.

La uva mexicana tiene diferentes destinos, con prestigio y reputación en sanidad, inocuidad y calidad, que se ha construido entre productores y autoridades.

El desarrollo del enoturismo en el país es novel, en comparación con otras naciones de Europa o Sudamérica, aunque se tienen regiones enológicas de gran proyección internacional como la Ruta del Vino de Baja California, altamente competitiva, la Ruta del Vino de Querétaro, o Valle de Parras, entre otras.

Esta agroindustria genera una derrama económica considerable, con impacto comercial a nivel nacional e internacional, generación de mano de obra y proyección hacia el futuro. (Redacción MEXICAMPO).