Por considerar que el maíz transgénico ha sido diseñado para monopolizar los alimentos mediante patentes de semillas y no para incrementar los rendimientos en la producción del grano, la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas y Autónomas  (UNORCA)  demandó al Juez Décimo de Distrito en Materia Civil del Primer Circuito, otorgar con carácter definitivo  la medida precautoria que suspendió la autorización de todo tipo de cultivo de maíz transgénico en México.

Olegario Carrillo Meza, presidente y coordinador ejecutivo nacional de la UNORCA, aseguró que el maíz transgénico es perjudicial para la deteriorada economía de los campesinos y terminaría por colocar el último eslabón del nuevo esclavismo, representado por la agricultura en manos de corporaciones.

 El presidente de la UNORCA advirtió que si se autoriza el cultivo comercial de maíz transgénico en México, se atentará contra la salud de los mexicanos y la enorme riqueza agro genética y cultural, que representan las 60 razas nativas de maíz mexicano y sus miles de variedades adaptadas prácticamente a todos los climas y suelos de la nación.

Dijo que las campañas a favor de usar transgénicos para aumentar la productividad, en el contexto del encarecimiento de los alimentos y la escasez de éstos en algunas regiones es una estrategía de las compañías como Monsanto y desmintió que esto sea verdad  porque existen  registros en Europa, donde su cultivo no es tan  alto, que la ubican por encima de  Estados Unidos quien, desde hace dos décadas, dedica el 80 por ciento de sus cultivos a sembrar maíz transgénicos.

 De acuerdo con un reporte de la organización estadunidense Union of Concerned Scientists, los desarrollos agrícolas basados en transgénicos en EU han fracasado en aumentar los rendimientos después de unos treinta años de experimentación y casi veinte de haberse lanzado al mercado. Por lo tanto, subrayó, estas afirmaciones están plenamente sustentada en nuestra experiencia y la de productores de otros países.

Por ello sostuvo que es mejor rescatar las semillas nativas y criollas y aprovechar las semillas mejoradas con tecnología nacional, no transgénica nos permitirá mejorar los rendimientos y enfrentar los retos del cambio climático en el campo, como lo demuestran investigaciones del INIFAP.

Todo México es centro de origen y diversidad del maíz, por lo tanto no se debe permitir cultivo alguno de maíz transgénico en nuestro país porque el tipo de polinización cruzada característico de esta planta pondría en riesgo la continuidad de nuestras razas nativas y criollas.

El también CNoordinador Ejecutivo acional de de la UNORCA alertó que los daños al medio ambiente y la salud de las personas, por el uso y consumo de  agrotóxicos como el glifosato,  ya ha sido documentado científicamente en instituciones de prestigio como la Organización Mundial de la Salud, quien a través de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, incluyó el glifosato en la lista de substancias “probablemente cancerígenas para humanos”.

Es sabido que una de las dos variedades transgénicas de maíz (Roundup Ready, la más usada) fue diseñada para resistir aplicaciones masivas de glifosato, ingrediente activo del Roundup o Faena. En otra de sus mentiras, apuntó, la industria ha llegado a decir que no es tóxico para los humanos, pero el glifosato es el herbicida más usado en el mundo y es altamente tóxico para los mamíferos. Sus residuos se encuentran en los principales ingredientes de la dieta occidental como azúcar, maíz, soya y trigo.

Está demostrado también que inhibe enzimas que tienen un papel crucial en el funcionamiento del organismo e interfiere en la síntesis de aminoácidos en el intestino, lo cual tiene consecuencias en la génesis de diversas enfermedades que van desde trastornos gastrointestinales, obesidad, diabetes, cardiopatías, depresión, autismo e infertilidad, hasta cáncer y Alzheimer.

Finalmente consideró que UNORCA con presencia en más de 20 estados del país y una cantidad muy significativa de productores de maíz y otros granos, ha participado en  foros, talleres, campañas y movilizaciones para denunciar las graves consecuencias económicas, ecológicas y de salud que habría si Monsanto y el gobierno federal se salieran con la suya e  inundaran de maíces manipulados genéticamente al país.

“Hemos construido unidad en la acción con otras organizaciones campesinas, incluso con organismos como la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad y la organización ambientalista Greenpeace, las cuales han tenido una participación destacada en esta lucha, informando desde su ámbito acerca de los riesgos en torno a los transgénicos”.

Señaló que hoy celebran el triunfo de las organizaciones civiles que demandaron al gobierno y Monsanto, porque el país cumple más de 20 meses sin siembras de maíz transgénico, tras la orden del juez federal quien decretó la suspensión de todo cultivo de maíces transgénicos, en respuesta a la demanda de Acción Colectiva Maiz, presentada por un conjunto de organizaciones y ciudadanos.

Contrario a esto “la actitud asumida por el Ejecutivo federal en este caso, no tiene nombre. Hemos visto cómo ha puesto al servicio de las corporaciones sus aparatos jurídicos (pagados con nuestros impuestos) para litigar a favor del maíz transgénico y en contra del interés nacional. Dado el valor inabarcable de lo que está en juego para la nación y la humanidad, los ojos del mundo están ahora mismo sobre México y no hay duda de que la Historia pondrá a cada quien en su lugar”, sentenció.