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El pescado en tu plato puede no ser el que pediste

  • Analizan 400 muestras de pescado: el marlin es la especie más sustituida
  • Las pescaderías y restaurantes es donde más engaño existe

El engaño y el fraude al consumidor son una práctica común que, día con día realizan supermercados, restaurantes y pescaderias de la Ciudad de México, Mazatlán y Cancún, al momento de vender y ofertar una especie de pescado por otra, obtendiendo jugosas ganancias que pueden alcanzar hasta el mil por ciento, a su valor real, denunció Renata Terrazas, directora de campañas de transparencia de Oceana México

En conferencia de prensa, dio a conocer los resultados de un estudio, donde se analizaron más de 400 porciones de pescado vendido por estos establecimientos, descubriendo que una de cada tres muestras tomadas, no correspondía a la especie presentadas en el plato, el menú o la etiqueta.

Renata Terrazas, responsable de la investigación llamada Gato X Liebre, explicó que la sustitución en las muestras analizadas,  fueron menores en los supermercados, con un 17 por ciento, comparado con la de los  restaurantes, que fue del 34 por ciento, y de las pescaderías que alcanzó el 36 por ciento; sin embargo los supermercados fue donde se registraron peores prácticas de sustitución y hasta de fraude porque productos baratos son vendidos al público con el nombre y precio de productos caros.

La investigación de Oceana,  organización internacional dedicada a la conservación de los oceános, es la primera en su tipo hecha y publicada en México, bajo un método de identificación genética de ADN para examinar en laboratorio las muestras de pescado tomadas de 133 establecimientos.

«Se determinó que existía una sustitución de especies cuando el nombre común identificado genéticamente era distinto del nombre común con el que fue vendido». añadió.

Pedro Zapata, vicepresidente de Oceana México, dijo que “el muestreo realizado no estuvo enfocado en ninguna especie en particular, por lo que permitió documentar una alta diversidad de especies comercializadas en las tres ciudades, registrando al menos 100 especies distintas de peces que fueron vendidas bajo 48 nombres comerciales”.

De acuerdo con la investigación, el pescado más sustituido fue el marlin, seguido por la sierra, el mero, el huachinango y el robalo.

El estudio registró la venta de al menos 21 especies amenazadas y casi amenazadas, de acuerdo con la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Estas muestras, que incluyen 5 especies de tiburón y varias especies de peces y anguilas, representan el 11% del total del estudio.

Los resultados de la investigación son una fotografía de los patrones de comercialización del pescado en la Ciudad de México, Cancún y Mazatlán en donde no hay certeza sobre lo que nos estamos comiendo”, explicó Zapata.

Aunque el estudio sugiere que, en general, existe un 30% de sustitución en las especies de pescado en México, los análisis realizados no permiten distinguir cuáles son las causas detrás de la sustitución de especies, tampoco si dicha sustitución es accidental o intencional.

Con la información generada, tampoco es posible determinar en qué punto de la cadena comercial ocurrió la sustitución de especies en las muestras.

El estudio reveló una alta correspondencia entre la disponibilidad de una especie de pescado, su demanda entre el público y su precio, por lo que es más común el engaño con las especies favoritas de las personas. Es en esos casos que el engaño en ocasiones esconde un posible fraude, ya que se venden especies más baratas, como el basa, bajo el nombre y el precio de especies caras, como el mero.

Casi 60% de la sustitución se dio por un producto de menor valor. Resaltan los casos del mero, robalo y huachinango, que fueron comúnmente sustituidos por basa, tilapia o raya. El 40% restante tuvo una sustitución por un pescado de similar valor, pero menos conocido”, detalló Zapata.

Renata Terrazas señaló que existe la necesidad de garantizar el flujo de información sobre la identidad y el origen real de las especies a través de la cadena comercial y de establecer estándares en la trazabilidad de la información hasta el consumidor final.

Los directivos de Oceana aseguraron que las deficiencias en la cadena de custodia y comercialización de pescado permiten que exista la sustitución de especies, y abren las puertas para la comercialización de la pesca ilegal.

Consulta el reporte completo en www.gatoxliebre.org

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