DE NORTE A SUR

Guillermo Correa Bárcenas

Ahora que está en la mira el Tratado de Libre Comercio de América del  Norte por Donald Trump, el extremista de la derecha y presidente de los Estados Unidos, al grado de que Enrique Peña Nieto ha convocado a la iniciativa privada a consultas sobre el tema de la renegociación, los principales protagonistas en lo que toca al TLCAN agropecuario esperan que esta vez sí se les consulte y que no suceda lo de hace 23 años en que fueron ignorados. Los riesgos de ello, advierte desde ahora un centro de investigación de la Cámara de Diputados, son peligrosos no sólo para el campo sino para toda la economía nacional.

Se trata del Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria  (CEDRSSA) que encabeza Héctor Hugo Olivares Ventura, exdirigente de la Confederación Nacional Campesina (CNC), organismo que de entrada alerta que los daños más graves estarán en actividades como la ganadería, el ramo de la azúcar y el aguacate. El reporte, con fecha de enero 2017, se titula El Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el sector agroalimentario mexicano y la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos.

Los analistas del centro, en el que intervienen todos los partidos políticos, informan que en la renegociación México también podrá incluir otros asuntos de interés, por ejemplo, considerar salir del pacto comercial y tratar de lograr un acuerdo bilateral sin seguridad de que se concrete, como sí se daría en el caso de los Estados Unidos con Canadá. En todo caso, nuestro país debe consolidar con urgencia las otras alternativas para los agro-alimentos mexicanos, principalmente China, India, Unión Europea, Japón, Latinoamérica y, obviamente, la estimulación del consumo interno de lo que se dejaría de exportar.

Porque en el caso del aguacate, tan de moda por el Super Bowl, las pérdidas se estiman considerables. Se recuerda que en 1992-1993 vendimos a Estados Unidos 1 millón de dólares de este fruto, mientras que en la actualidad la cifra  es de mil 600 millones de dólares, prueba de que México es campeón en la exportación de este producto en el mundo.

En general, las exportaciones agroalimentarias a Estados Unidos han crecido de 2 mil 700 millones de dólares, antes del TLCAN, a 22,500 millones de dólares hasta 2016, esto es, más de 700 por ciento, lo que significa el 20 por ciento del valor total de las compras estadounidenses. Pero en sentido contrario –importante tomar en cuenta— se pasó de 3 mil 700 millones de dólares a 17 mil 700 millones de dólares, más de 380 por ciento, por lo que México es el tercer destino en este rubro, después de China y Canadá. De esta forma, compramos el 14 por ciento del valor total de las exportaciones gringas agroalimentarias, aunque en el reciente año fiscal el déficit comercial de Estados Unidos con nuestro país en alimentos del agro fue de 4 mil 900 millones de dólares.

Lo que más compra México a Estados Unidos es maíz amarillo, que se usa sobre todo como forraje en el sector pecuario. Pasamos de 121 mil toneladas en 1993 a 12 millones en 2016, lo que nos coloca como el segundo comprador de este grano en el orbe –sólo superado por Japón-, con un costo superior a los 2 mil millones de dólares. Con la soya, la erogación más reciente fue de mil 400 millones de dólares. Por otro lado, de aquí hacia allá, además del aguacate, lo que destaca es la cerveza, pues somos el segundo proveedor con más de 3 mil millones de dólares, cuando antes del TLCAN apenas y llegamos a los160 millones de dólares. En este caso México es la principal fuente de abastecimiento del vecino país y, a la vez, es el número uno a nivel mundial. Más que Holanda, Alemania y Bélgica.

Pero llegó Trump y el radiante comercio agroalimentario mexicano con el estadounidense parece ensombrecerse. Ha trascendido que en el día 200 de su mandato, Trump determinará si EU se sale del TLCAN. De haber una renegociación lo primero que se tocaría es la norma del “Etiquetado de país de Origen” –mejor conocido como COOL por las siglas en inglés–, que es de gran importancia para México. Consiste en una disposición que entró en vigor en 2009 y comprendió informar de todos los productos mexicanos que compran los consumidores gringos en sus centros comerciales, lo que inconformó a nuestro país debido a que afecta a la carne de cerdo y de res. En 2015, la Organización Mundial de Comercio (OMC) resolvió en contra de Estados Unidos, sólo que el magnate metido a político pretende hoy retomar el tema.

Otro asunto a discutir es sobre los dos acuerdos que regulan las exportaciones mexicanas de azúcar a los Estados Unidos. Resulta que mediante una queja jurídica que data de marzo 2014, lo productores gringos argumentaron que el dulce mexicano estaba subsidiado –lo que prohíbe el TLCAN— y que se vendía en la vecina nación a un precio inferior al justo, en claro detrimento económico de los estadounidenses. El 17 de marzo de ese año inició la investigación por dumping y subsidios, las cuales fueron suspendidas el 19 de noviembre. Sin embargo, los güeros azucareros insistieron hasta que el dictamen fue contra los mexicanos. No obstante, el 5 de diciembre del año pasado aún se revisaba el asunto y pronto se harán públicos los resultados.

La preocupación, como sucede con el aguacate y el etiquetado contra la ganadería mexicana, está en que si antes del acuerdo se vendían 40 toneladas del dulce, la cantidad actual rebasa las mil 200 millones de toneladas. En contraparte, las compras mexicanas a EU de Jarabe Maíz de Alta Fructuosa –sustituto del azúcar—crecieron de 30 mil a 886 mil toneladas durante el mismo periodo.

Todo lo descrito es la fuerza del TLCAN en lo que corresponde a los agro-alimentos, balance que es muy favorable a México que hará todo por defenderse de la guerra económica de Donald Trump. Los protagonistas de este lado, organizaciones de la iniciativa privada (CNA) y de carácter social (CNC-CNPR) únicamente piden, como la mayoría de nosotros, que los  responsables de la parte mexicana en caso de que haya renegociación del TLCAN, no olviden que primero está el país y los mexicanos.

DESDE EL CENTRO

Originario del municipio San Juan del Río, Durango, la tierra de Doroteo Arango, mejor conocido como el revolucionario Francisco Villa, El Centauro del Norte, el ingeniero Rubén Escajeda Jiménez es desde la semana pasada el 52 dirigente de la Confederación Nacional Campesina (CNC). Con larga carrera, desde regidor, presidente muncipal, delegado del PRI, líder de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos de su entidad, diputado local, secretario de agricultura del estado norteño, diputado federal coordinador de los legisladores del sector agrario priista, secretario general cenecista y ahora Encargado del Despacho –Manuel Cota pidió licencia para ser precandidato del tricolor al gobierno de Nayarit–, al duranguense tocará defender a los productores del campo del sector social en las negociaciones que se avecinan… Por el Consejo Nacional Agropecuario (CNA), la responsabilidad recae en Bosco de la Vega Valladolid, quien, como agroempresario, lucha con los empresarios de los agronegocios que han logrado la alta demanda de productos mexicanos en el extranjero… Ahora todos dicen defender a los migrantes indocumentados mexicanos en Estados Unidos y es, más que nada, por las elecciones presidenciales de 2018… Anuncian para este 8 de febrero Encuentro con legisladores indígenas en San Lázaro… Se promulgó la Constitución de la CDMX, falta que entre en vigor y que no sea violada como sucede con la Carta Magna nacional. 7 de febrero del 2017

*Reportero de radio y medios impresos, fundador de la revista Proceso, asesor de organizaciones indígenas y campesinas, colaborador de agencias  de noticias y portales de internet.

 

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