Por Marytere Narváez

Mérida, Yucatán, abril de 2017.- Con el propósito de recuperar y fortalecer los sistemas de aprovechamiento de la selva baja de Yucatán entre productores locales, la Secretaría de Investigación, Innovación y Educación Superior del estado de Yucatán (SIIES) implementó el Programa Interdisciplinario de Investigación e Innovación de la Milpa Maya y Sistemas Agroecológicos en el municipio de Tinum, ubicado en el oriente del estado.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, Carlos Bojórquez Urzaiz, antropólogo y director del programa, señaló que el sistema de milpa ha demostrado históricamente ser el más adecuado para el manejo de la selva baja en Yucatán, por lo que el programa busca estimular su práctica y dotarla de un valor agregado que no se traduzca únicamente en la rentabilidad económica, sino en el reconocimiento y orgullo de la identidad cultural de los mayas yucatecos.

El programa se creó a mediados de 2016 y tiene como sede una exhacienda azucarera en Tinum, Yucatán, que funge como centro de investigación y punto de reunión para el programa. “El programa tiene, entre sus metas, dos propósitos muy generales: uno es establecer un diálogo de saberes horizontal entre las comunidades mayas y los sectores académicos con relación al manejo de los sistemas agroecológicos; este diálogo no solo incluye el acto de la palabra, sino también de prácticas agrícolas, hortícolas y de diferentes manejos de la selva”, apuntó.

La segunda vertiente está enfocada en promover un diálogo entre las distintas generaciones de milperos con la finalidad de afrontar los obstáculos existentes en la transmisión del conocimiento entre los de mayor edad, conocidos como maestros, y los más jóvenes. “Por diferentes razones, los milperos jóvenes tienden a desarraigarse de sus comunidades milperas, fundamentalmente por problemáticas estructurales económicas y migran a las ciudades o a la Riviera Maya”.

Sin embargo, las migraciones de jóvenes mayas suelen ser temporales, por lo que el programa busca fortalecer el diálogo entre los jóvenes y los adultos milperos para hacer de la milpa tradicional un sistema de producción rentable en el largo plazo.

 

Cultivos libres de transgénicos

En diciembre, arrancó el primer taller de diálogo entre milperos provenientes de distintos municipios de la zona oriente de Yucatán, abordando como tema principal la promoción de cultivos libres de organismos genéticamente modificados en el estado.

Carlos Bojórquez Urzaiz, responsable del Programa Interdisciplinario de Investigación e Innovación de la Milpa Maya y Sistemas Agroecológicos.

Entre los colaboradores del programa destaca la organización no gubernamental The Nature Conservancy (TNC), que cuenta con una larga trayectoria en el desarrollo de proyectos agroecológicos y el estudio de los recursos naturales de la región sureste de México.

El programa es desarrollado por la SIIES, la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente del gobierno del estado de Yucatán (Seduma) y la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) Yucatán, quienes aportan la experiencia de especialistas en antropología, pedagogía, ecología, biología y diversos campos de investigación para el desarrollo de los talleres y las actividades del programa.

“Es un programa de vinculación y articulación entre los grupos; hay muchos centros de investigación con personal dedicado al estudio de la milpa desde hace muchos años, pero el propósito es reunirlos a todos, reunirlos con los productores y las agrupaciones civiles con la idea de tener un Yucatán limpio de transgénicos”, apuntó.

Milpa tradicional, fuente de recursos para los mayas

De acuerdo con Bojórquez Urzaiz, la milpa es un agrosistema de manejo de la selva para producir un policultivo que puede incluir maíz, frijol, calabaza, sandía y variedades de chiles. “Cada planta tiene una función, pero a la vez la milpa funciona como un proveedor de proteínas animales, pues al ser un espacio tumbado limpio en la selva, cuando va creciendo atrae animales como venados, tejones y distintas aves, por lo que es usada también para la cacería”.

La selección de la selva es una de sus fases iniciales, pues debe tener la máxima altura posible para que el suelo cuente con los nutrientes necesarios. “Se tumba una porción de la selva, después de la tumba se quema para darle nutrientes al suelo y de esa quema y esa tumba se sustraen subproductos como carbón, madera y leña usados para fines como construcción de viviendas. A esto se le conoce como milpa de roza, tumba y quema”, apuntó.

Este proceso se realiza de acuerdo con las etapas del año y los movimientos del sol y de la luna para que la etapa de siembra se desarrolle en víspera de las lluvias. En el trayecto hacia la milpa, que usualmente se encuentra fuera del poblado, hay una variedad de plantas con usos medicinales suntuarios, pues la milpa incluye también prácticas ceremoniales rituales para pedir permiso para tumbar el monte, para pedir que llueva y para agradecer por la cosecha, entre otras.

“Si uno vive en una comunidad maya se da cuenta de que la gente asume esto como una práctica ritual. Por eso creo que el eje cultural maya es la milpa, incluso el solar doméstico donde siembran maíz y tienen aves de traspatio, árboles frutales, casas de abejas, todo un sistema orgánico que puede dañarse mucho por causa de agrotóxicos y prácticas inadecuadas”, finalizó. (Agencia Informativa Conacyt).