DE NORTE A SUR

Guillermo Correa Bárcenas

Casi un siglo es lo que PRI está por gobernar en el Estado de México y la balanza se inclina hacia un futuro negro.  Las estadísticas deplorables que además, con la posible ratificación del triunfo del Revolucionario Institucional en esta entidad, auguran al país más de lo mismo de este sexenio para el entrante.

Aunque no seamos habitantes de la segunda entidad más poblada de la República mexicana,  (más de 16 millones), nos afecta demasiado lo que se vive en ese territorio. Más nos daña la validez que el IEEM –Instituto Electoral del Estado de México– pretende reafirmar en las recientes elecciones, en las que con todo y las pruebas presentadas que muestran un fraude al que ya muchos parecen haberse acostumbrado, se quiere imponer el triunfo del PRI.

Y no solamente en el Estado de México, también Coahuila pasó por lo mismo. El descontento social ya no se nubla con la apatía de otros porque la mayoría se encuentra harta. Prueba de ello es que el resultado electoral para el partido de Estado es desastroso, en tanto que la oposición, con todo y sus divisiones avanza.

Con todo y sus mañas de siempre: compra, coacción y robo de votos; irregularidades en el PREP, anulación de triunfos a otros partidos políticos, más boletas en las casillas que los votantes y la ventaja para que no se resuelva la ignorancia, la pobreza y la marginación en sectores donde impera la violencia, como es el campo mexicano, donde incluso hay alto índice de migración de miserables que ante el regalo de recursos, mínimos, opta por seguir condenando su futuro.

Es la historia que ojalá no se repita el próximo año con la elección presidencial, y cuando se haya rebasado el siglo de haber sido creada una Constitución ejemplar en el mundo, que en los hechos ha sido burlada, violada en cada uno de sus casi 50 artículos. Porque cada vez para la mayoría no hay garantías, derechos ni libertad en México.

Por otra parte, este siete de junio, en el marco del Día de la libertad de expresión en México, recordamos que no solamente la justicia tiene una venda en los ojos, también tenemos nuestras voces secuestradas. Los comunicadores del país reclaman justicia ante la cadena de represión contra periodistas que son asesinados, secuestrados u obligados a pedir asilo en otras naciones. Aquí, debido a que en el territorio nacional la ley está ausente.

Hay quienes se quejan de que la libertad de expresión, que es parte de los Derechos Humanos especificados por la ONU, solo es un argumento para quienes les conviene determinados asuntos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, demuestra constantemente que puede decir lo que le venga en gana, sin filtros o meditaciones, únicamente a través del Twitter.

Y tanto le ha costado al mandatario que vive en la Casa Blanca, que hoy es visto como el presidente más falso de la historia de esa nación. Prueba de ello son las  declaraciones del exdirector del FBI, James Comey, quien asegura que Trump es un mentiroso compulsivo.

¿Cómo afectan los dichos de Trumpistas a México? Con la insistencia de la revisión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), del que ya varias veces hemos mencionado que en décadas sólo ha beneficiado a grandes empresarios y perjudicado al campo mexicano, al grado de casi extinguirlo; esta no es la diferencia.

Tras negociar para evitar una guerra comercial con el tema del azúcar y la fructosa, México acabó cediendo al reducir la proporción del dulce refinado que se envía a la Unión Americana, del 52 al 30 por ciento. En cambio, no habrá límites y mucho menos aranceles para que la fructosa –jarabe de maíz–proveniente del norte llegue a México sin problemas. Sencillo es definir que el actual gobierno, el PRI, se arrodilló ante las amenazas gringas que buscan con lo del azúcar, lo mismo en los rubros que ellos quieran. Claro, con la anuencia de un gobierno que es del PRI.

La producción mexicana de azúcar proveniente de la caña ya de por sí sufría de malbaratar el producto. México importaba hasta antes del nuevo acuerdo, 1.4 millones de toneladas de fructosa, que es 50 por ciento más barata que el azúcar, lo que provoca el desplazamiento de la producción mexicana, si antes el TLCAN no ayudaba al sector rural de nuestro país, hoy será peor, porque acaba por quitar del camino a los productores nacionales.

Desde hace tres años, la exportación del azúcar a Estados Unidos es cada vez menor. En 2014 fue de 1.64 millones de toneladas, para 2015 de 1.30 millones de toneladas y el siguiente año fue 1.1 millones de toneladas, según información de la SAGARPA.

Desde principio de 2017, el presidente de la Unión Nacional de Cañeros CNPR, Carlos Blackaller Ayala, dijo que el TLCAN es injusto para la producción mexicana y aseguró que Estados Unidos incumplió el Acuerdo comercial. Parte del problema es que las empresas refinadoras en EU no quieren que México exporte más azúcar refinada, sino únicamente cruda para realizar el proceso de refinación en territorio norteamericano.

“Esto ha tenido como consecuencia que para el ciclo 2016/2017, el cupo que EU abrió para el azúcar de México fuera solamente por 840 mil toneladas muy distante del casi un millón de toneladas de exportación del ciclo 2015/2016”, dijo el líder azucarero.

Las cifras exponen que el Tratado de Libre Comercio únicamente ha venido a afectar a este sector. Es una competencia desleal que afecta seriamente la economía de la agroindustria azucarera, que da sustento económico a 14 estados de la República. Aunado a esto, la producción mexicana de fructosa ocupa el 25 por ciento del mercado de los edulcorantes. La  Unión Nacional de Cañeros de la CNPR, asegura que los productores de caña en México están viendo afectado sus ingresos por el orden de 300 millones de dólares anuales.¡Y los cañeros de la Confederación Nacional Campesina (CNC) qué dicen? Hasta el momento nada.

En conjunto, la industria azucarera mexicana está perdiendo al menos 500 millones de dólares por ciclo. En este sentido, los productores mexicanos sí celebrarían la salida de Estados Unidos del TLCAN, al menos en el capítulo azucarero, porque la situación del mercado interno se equilibraría nuevamente, en vista que se dejarían de distribuir 1.5 millones de toneladas de fructosa de maíz amarillo estadounidense. Y esto sería fácilmente atendido por la producción nacional de azúcar de caña mexicana.

México podría buscar otros mercados extranjeros al azúcar nacional, ¿por qué arrodillarse otra vez ante Estados Unidos?

DESDE EL CENTRO

En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, urge frenar los asesinatos contra líderes mexicanos, principalmente indígenas, que defienden nuestros recursos naturales…Por terminar la época negra, una más, de la Iglesia mexicana tradicional, la de Norberto Rivera, el Arzobispo que al cumplir 75 años deberá jubilarse, lo que tiene con gusto a la plana mayor del Vaticano, donde no se olvida que desde un principio estuvo contra el Papa Francisco, aunque eso es lo de lo menos, lo peor es su complicidad en los clérigos pederastas mexicanos…Semana calmada sin protestas de agraristas en la capital del país, pero ya vienen otra vez. Ciudad de México a 9 de JUNIO DE 2017

 

 

[email protected]