Sin tanto rollo

Eduardo González Silva

 

La llegada de un nuevo régimen al país, generó incansablemente la actuación de personeros que bajo consigna alientan sin piedad su fracaso y descarrilamiento, visible en un principio en las conferencias que encabeza el primer mandatario, Andrés Manuel López Obrador.

Las otras reacciones concentradas en los círculos de poder, que son las que no se ven, que velan día tras día, la forma de poner el pie a quien hoy encabeza los destinos nacionales.

Llama la atención que todo mundo resalta que AMLO llegó al poder con la más amplia mayoría de votos nunca vista, 30 millones a su favor, pero, pero en un país sin ninguna tradición democrática.

La revuelta armada de 1910, no dio paso para que algún gobierno ya instalado en la Silla del Águila, se le haya considerado legítimamente constituido. Todos, sin excepción incluido el del general Lázaro Cárdenas del Río, fueron impugnados en ese caso por su opositor Juan Andreu Almazán.

Sombrío ha sido el panorama de la democracia en México, en presidencias municipales, gubernaturas y claro presidencia de la República, históricamente los resultados electorales todos fueron impugnados o quedó la sospecha de la imposición.

Priistas y panistas se encargaron con esmero en debilitar al Estado, por si fuera poco al grado de ridiculizar la figura presidencial, sus representantes Fox “y yo por qué”, “comes y te vas”, Calderón el comandante borolas, Peña Nieto con su incultura bajo el brazo.

Un poder presidencial comprometido con los dueños del gran capital, condonación de pago de impuestos por decir lo menos, pero más la penosa entrega de la riqueza nacional,  petroquímica básica y secundaria, industria petrolera, electricidad, concesiones mineras, privatización de playas, cuencas acuíferas, empresas paraestatales, satélites, ferrocarriles, etcétera.

Un Estado debilitado, sí porque también los poderes legislativo y judicial se hincaron ante los poderosos, el legislativo por décadas aprobó un marco legal a modo y alentó la impunidad y un sistema de derecho de ninguna manera justo y para protección del gran capital.

El judicial, con ministros de la corte, magistrados, jueces de circuito con parentela en todos los cargos, que declararon legal el cobro de interés sobre intereses, con aquel largo proceso del anatocismo, el asunto de Lidia Cacho, o dejar sin castigo a los responsables del incendio de la guardería ABC, por mencionar la centena de fallos de dicho poder contra la población y el interés nacional.

Al Estado Mexicano le cayó como anillo al dedo la sentencia de Vargas Llosa de la dictadura perfecta, que los sajones traducen, como el Estado Fallido, entonces democracia nada, simulación señores sí, claro que sí.

Un gobierno legítimamente constituido, que visiblemente a diario tiene que enfrentar a los condotieros: reporteros, columnistas, conductores de programas de información de radio, televisión y medios digitales en algunos casos.

Sorprende ver a muchos de estos detractores, sin más que con la única actitud de la provocación. Incluso ya le toco hasta a subsecretarios como Hugo López-Gatell como la fallida reportera que involuntariamente quedó ridiculizada.

Reza un dicho “periodista sin periódico, no es periodista”, en mi caso estoy en activo tengo autoridad y dignidad, acompañado de las cuatro décadas de ejercer la profesión, por lo que me sorprendo de ver la actitud de personeros que obsesionados recriminan ahora, pero que jamás se atrevieron a cuestionar a gobiernos en turno dedicados al saqueo del país.

En esto incluso por los años en el medio a dilectos columnistas que conozco, ya habrá oportunidad de hablar de ellos claro que sí.13/05/2020