Secretary of State Secretary of State Antony Blinken, back center, addresses ministers during the Summit of the Americas, Wednesday, June 8, 2022, in Los Angeles. (AP Photo/Marcio Jose Sanchez)

Que no le digan…

Mario A. Medina

Cuando se celebraba, y aún antes, la Cumbre de las Américas, un sinnúmero de analistas descalificaron la posición del presidente Andrés Manuel López Obrador por pedir a su homólogo estadunidense, Joe Biden, no dejara de invitar a los mandatarios de toda América, que no faltara ninguno.

Se ha dicho que el mexicano se apartó de las formas diplomáticas, por lo que “le faltó al respeto” al estadunidense por atreverse a decir que si no invitaba a todos, él no iría a cumbre. No fue. Y es que muchos aquí, ven como algo común que los presidentes mexicanos tuvieran una posición “amistosa”, incluso de sumisión. Expresar abiertamente y en voz alta desacuerdos con el mandatario de allende el bravo era impensable.

Uno de ellos, fue el exprocurador general de la República en el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, Ignacio Morales Lechuga. En uno de sus tuits, cuando se llevaba a cabo la cumbre, el abogado escribió: ¿En verdad piensa (AMLO) que Biden lo recibirá en julio después del desaire que le está haciendo en la cumbre?

Morales Lechuga se equivocó. Se imaginó que el presidente estadunidense iba a castigar a AMLO, que como país nos iba a tratar como en el siglo XIX, además por “mal creado”, le iba cancelar la invitación a la Casa Blanca.

Si revisamos algunos “análisis” de antes y después de la visita del presidente López Obrador nos podemos percatar que más que análisis, muchos quienes descalifican la entrevista Biden-AMLO, pareciera que están generando, en cada texto que escriben, un cobro de cuentas al Ejecutivo federal con aspectos tan triviales como el querer minimizar toda la visita. “Todo fue chiquitito”, escribió Carlos Loret de Mola en su colaboración en El Universal.

“Se juntaron poquitos afuera de su hotel, salió al balcón como si estuviera hablando a miles y eran unos cuantos, se echó un desayuno rápido con la vicepresidenta, Kamala Harris, y estuvo un ratito con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden quien tenía cosas más importantes que hacer”.

Sí, no fueron multitudes quienes festejaron a AMLO fuera del hotel, lo que no ocurrió, por ejemplo, con Calderón, ni con Peña, por el contrario fueron enfrentados; a Calderón lo llamaron “asesino”, entre otras cosas, y a Peña lo identificaron de inmediato, le gritaron repetidamente “¡ladrón!”, hasta les mentaron la madre. A López Obrador lo aclamaron: “¡Presidente!”

En su texto, Loret pareciera que busca posicionar la idea de que AMLO sufrió un desaire de Biden, y que le dio prioridad a un “tenso viaje a Medio Oriente”, en vez de darle más tiempo a su homólogo mexicano.

Este tipo de reuniones así son, se miden con cronómetro, pues es común que un mandatario norteamericano como jefe de Estado de la mayor potencia del mundo no le dedique más tiempo del necesario a sus convidados. Es cuestión de revisar los encuentros anteriores.

La línea del “desaire” también la maneja el periodista Raymundo Riva Palacio. Afirma que en el encuentro del lunes pasado, hubo una “desatención” por el boicot del mexicano a la Cumbre de las Américas, situación que considera el columnista, debió advertir López Obrador que Biden se la iba a cobrar y dice: “El presidente Andrés Manuel López Obrador le debió haber hecho caso a su viejo instinto y patear para adelante la invitación del presidente Joe Biden”.

Para Riva Palacio pareciera que su propuesta es que el mandatario mexicano debió aguantar, no protestar, asumir de que “somos el patio trasero” de los EU, es decir, repetir el modelo de sumisión total de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, pero también el patrón que asumieron como natural otros presidentes priístas como Miguel de La Madrid y Carlos Salinas de Gortari, incluso muchos otros antes.

Según el comunicador, “la visita fue terrible de principio a fin. A López Obrador le dieron un trato de segunda, no como principal socio comercial de Estados Unidos, y lo maltrataron”.

Sin embargo, a contra pelo de estas visiones sesgadas, interesadas y de alguna manera marrulleras, fue interesante escuchar también cómo vio el encuentro un estudioso en la materia como es Rafael Fernández de Castro, quien es director del Centro de Estudios EU–México de la Universidad de California en San Diego. Al profesor no se le puede calificar para nada de ser simpatizante de AMLO.

El internacionalista fue entrevistado por la periodista Denisse Merker en su noticiero “Atando Cabos” en Radio Fórmula, donde Fernández de Castro señaló que el encuentro entre AMLO y Biden permitió “disipar los nubarrones” que, previo a la reunión, había entre ambos mandatarios.

Mientras otros analistas descalifican el papel de Andrés Manuel, para De Castro, quien también fue profesor del Departamento de Estudios Internacionales del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), “la visita fue digna”; “una reunión muy protocolaria y tradicional”, donde ambos mostraron una “buena química personal”, dijo.

Comentó que mientras muchos consideraron que Biden le tuvo enmendar la plana a AMLO cuando aseveró que China es la «fábrica del mundo», señaló que no es así, que por el contrario, más bien se debe entender como una apuesta de México por la integración del comercio de América del Norte.

En otro programa, “República MX” en ADN 40 que conduce Manuel López San Martín, por ejemplo, para el también internacionalista Gabriel Guerra lo importante es que “no hubo desaguisados”, mientras que para el director del periódico El Economista, Luis Miguel González, la reunión fue “tersa”, “salió bien” y el encuentro en sí mismo, fue un mensaje para los “halcones republicanos y para los halcones de aquí”.

Así, mientras que para algunos “analistas” que no hacen análisis sino propaganda, la visita fue “insignificante”, “chiquita”; “fue terrible de principio a fin”, para el profesor del ITAM, para Guerra y González, el encuentro fue “muy bueno”, donde a ambos presidentes se les vio “muy relajados”, sí, con el sello particular del mandatario mexicano. Guerra le puso “palomita” al encuentro.

Otro periodista, Juan Becerra Acosta, escribió un tuit: “Los agoreros aseguraron que la reunión entre AMLO y Biden no se llevaría a cabo, después vaticinaron que sería un fracaso… Hoy callados no conciben que México dejó de ser aquel patio trasero que agachaba la cabeza y al que, algún día, aspiran regresar”.

Que no le cuenten…

Desde el inicio de su pontificado el Papa Francisco en diferentes momentos ha pedido a periodistas de todo el mundo estar “al servicio de la verdad, de la bondad y de la belleza”; evitar conceptos tan dañinos como la desinformación, la difamación, la calumnia y mantener un alto nivel ético”.

  • Siempre se agradece un buen análisis periodístico crítico; es necesario. Serio, desde luego. Lamentable cuando se convierte en diatriba, en inventiva, en murmullo. Lástima de periodismo.