17 julio, 2024

Ciudad de México. Una política de compras públicas para programas de alimentación escolar que considere la inclusión de pescados en la dieta de los niños de México, puede tener un gran aporte para combatir la desnutrición crónica, el sobrepeso y la obesidad,  además de mejorar la economía de las familias de pescadores artesanales y acuicultores de recursos limitados.

Fernando Soto Baquero, Representante en México de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y  Alejandro Flores Nava, Oficial de Pesca y Acuacultura para América Latina y el Caribe, participaron en el Foro consultivo para el diseño de una hoja de ruta para la inclusión de pescados y mariscos en los programas de alimentación escolar y compras públicas en México, convocado por la Comisión de Pesca y Acuacultura del Senado de la República.unnamed

El representante de la FAO en México, recordó que el organismo internacional promueve la adopción, mediante  un enfoque integral alimentación del consumo de pescados y mariscos, y está estrechamente relacionada con una producción pesquera y acuícola sostenible, en sus dimensiones ambientales y de recursos naturales que se adapte al cambio climático, y también se relaciona positivamente con la nutrición y la salud de la población.

“Un programa de alimentación escolar debe poner en el centro de su atención a la población infantil que sufre de malnutrición: los 1.5 millones de niños y niñas menores de cinco años que sufren de desnutrición crónica y el 34.4% de la población infantil que sufren de  sobrepeso y obesidad”, afirmó Soto Baquero.

El funcionario internacional hizo énfasis en el enorme potencial de la acuacultura social para la inclusión económica y social de hogares y comunidades que están en la pobreza y que sufren de carencia alimentaria. Sin embargo, el aprovechamiento de este potencial depende de que las familias que se dedican a esta actividad tengan un mercado seguro que les garantice precios justos a sus productos.

Por su parte, Flores Nava resaltó los beneficios que puede tener para las economías de las familias rurales que se dedican a la producción, el asociar los programas de alimentación escolar con compras públicas de productos del mar.

“En México la matrícula escolar a nivel Primaria es de 14 millones de niños y niñas, si logramos incorporar en las comidas escolares de al menos el 50% de ellos, 200 gramos de pescados y mariscos dos veces a la semana, significarían 112 mil toneladas, que pueden provenir de proveedores locales, dinamizando así la economía local”, concluyó.

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