DE NORTE A SUR

* Guillermo Correa Bárcenas

Mujeres Indígenas: Se pidió perdón a tres, pero la violencia es contra millones
Gran despliegue informativo tuvo hace unos días la disculpa pública ofrecida por el Estado mexicano, a través de la Procuraduría General de la República (PGR), a tres mujeres indígenas que estuvieron presas injustamente varios años, desde 2006, luego de ser detenidas en un operativo contra la venta de piratería en el municipio queretano de Santiago Mezquititlan. Vendían muñequitas de trapo. El “perdón” y su difusión pública fue ordenado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a favor de las otomíes Jacinta, Alberta y Teresa, porque el fallo reveló que habían sido acusadas falsamente de secuestrar a seis agentes investigadores federales, de la AFI, y que por ello, entre otros supuestos delitos, fueron condenadas y sentenciadas a 21 años de cárcel. Ante la falta de pruebas, fueron liberadas en el transcurso del tiempo. Como ellas, más de 8.1 millones de nativas sufren violencia de todo tipo en México, a las que también les hace falta compasión, por la deuda histórica que todos tenemos con ellas.
Un reporte de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos señala que la mayoría de las mujeres indígenas viven en condiciones de violencia intrafamiliar, abusos, agresiones físicas y morales, además de no tener acceso a los servicios de salud y de educación. Los datos son recientes, de 2013, y en su momento la Comisión de Igualdad de Género de la Cámara de Diputados, manifestó su preocupación por la compleja situación en que se encuentra este sector poblacional. Como se recordó en la entrega anterior, en el país existen alrededor de 10 mil indígenas presos que en su mayor parte son inocentes de lo que se les acusa pues, al igual que sucedió en el caso que se comenta, se les “siembran” pruebas para culparlos, o, en el extremo, se encuentran, sobre todo mujeres, recluidos por el hecho de robar comida para sus hijos.
Aunque también, en su cruel realidad, muchas indígenas han sufrido violación, secuestros, torturas, trata de blancas; han sido regaladas por sus familiares, intercambiadas por mercancía y obligadas a casarse mucho antes de los 18 años; además, llegan a sufrir esclavitud o son víctimas de los feminicidios y siempre han sido discriminadas.
En los archivos de la CNDH hay casos de mujeres indígenas que han sido acusadas hasta de robar una botella de agua (Acapulco, febrero 19 de 2014). Se trató, en este punto, de una nativa que usa el idioma náhuatl a la que se trató de manera arbitraria, con uso excesivo de la fuerza pública, violándose con ello sus derechos a la legalidad y seguridad jurídica, a un trato digno y a la integridad y seguridad personal. En la memoria se han quedado otros hechos en que las mujeres indígenas tienen que parir fuera de los hospitales –de Oaxaca, con Gabino Cué de gobernador, por ejemplo-, porque son ignoradas o a aquellas a las que se les impide el paso a restaurantes por vestir sus trajes típicos, así como las que son agredidas por pedir limosna fuera de los centros comerciales o, físicamente, por los mandos autoritarios, que van desde sus propios familiares hasta militares, integrantes de la policía, narcotraficantes, patrones de las casas en que trabajan, jóvenes impulsivos que las ven como un objeto y sacerdotes, entre otros. Las violaciones a sus derechos humanos se multiplican conforme pasan los días.
Lo de obligar a que las autoridades de la PGR pidieran perdón a las tres otomíes, está bien. Pero no a sólo unas cuantas. Son millones las desagraviadas, quienes más que nada necesitan reconocimiento porque las mujeres indígenas dejan su esfuerzo en la parcela y en muchos casos son el sostén de la familia y guía de sus hijos al quedarse como padre y madre cuando los varones se ven obligados a migrar a la ciudad o a otros países. Para algunos legisladores, hay certidumbre de que desempeñan un papel esencial en la recomposición de México, por lo que es necesario que las grandes distancias entre marginalidad y justicia social se reduzcan, dando lugar a nuevos modelos de desarrollo de acuerdo con sus expectativas culturales, sociales, políticas, económicas y de justicia. Hay que mejorar sus condiciones de vida y capacitarlas en el conocimiento de sus derechos humanos, a fin de prevenirlas de la violencia.
Teresa González, una de las indígenas hñähñú exoneradas, dijo en el publicitado evento realizado en el Museo Nacional de Antropología e Historia (INAH) que la disculpa pública es una gran victoria después de 11 años de lucha, pero que nunca será suficiente por los años de injusticias padecidas. Alberta Alcántara, por su parte, demandó a sus hermanos de clase no quedarse callados y, como ellas, denunciar, porque, aseguró la primera, “en la cárcel hay muchas indígenas como nosotras pagando por un delito que no cometieron, pero sus actos no son conocidos o no tienen dinero para pagar un abogado”. ​
DESDE EL CENTRO
A propósito de mujeres indígenas, Mely Romero, subsecretaria de la SAGARPA, dijo que la mujer rural contribuye con el 40 por ciento de la producción nacional de alimentos, por lo que este año se usarán 1,200 millones de pesos para el impulsar sus proyectos productivos…Desgraciadamente, un día antes se dio a conocer por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) que nada ha cambiado en esta dependencia y que, con su informe más reciente del organismo de la Cámara de Diputados, sigue la corrupción. En este caso encontró un presunto daño a los campesinos del país por cerca de 1,600 millones de pesos…Este día, la Coalición de Organizaciones Democráticas, Urbanas y Campesinas (CODUC) presentará solicitud para que su agrupación Poder Campesino y Popular se incorpore como nueva corriente del PRD, cuya dirigencia, en sentido contrario, no sabe cómo frenar la desbandada de militantes…En el Día del Agrónomo, 22 de febrero, Rubén Escajeda Jiménez, presidente en funciones de la CNC, llamó a prepararse para una posible reducción de importaciones, impulsar la producción nacional de alimentos y programas de empleo rural ante la embestida del presidente estadounidense, Donald Trump, contra los migrantes m0065icanos y el TLCAN. [email protected]

*Reportero de radio y medios impresos, fundador de la revista Proceso, asesor de organizaciones indígenas y campesinas, colaborador de agencias  de noticias y portales de internet.

[email protected]