Por: Norma Nidia Hernández

Sabías que las orquídeas, amén de su singular belleza, han sido  símbolo de amor y lujuria, además de fascinar al mundo entero durante siglos. En la antigua Grecia eran vistas como un distintivo de virilidad. Y si no, porque el filósofo griego Teofrasto les dio este nombre al notar que presentaba dos tubérculos redondeados en la base de sus raíces, los cuales se asemejaban mucho a los testículos de los varones. Pero esta flor adquirió popularidad entre las mujeres, siendo un emblema de fertilidad que era obsequiado a las féminas que querían tener hijos.

Hoy en día, en México existen cerca de mil 300 especies de orquídeas, muy apreciadas por los coleccionistas. Su cultivo es un proceso largo y delicado, desde que se planta la semilla –en fibra de coco, tezontle, trozos de maceta o de teja, corteza de árbol u hojas secas– hasta que florece por primera vez transcurren alrededor de cuatro años, por esta razón puede vivir cerca de 50 años. Se desarrollan especialmente en zonas tropicales y sus flores son grandes y vistosas. Aunque suelen adaptarse con facilidad a todo tipo de clima sin dificultad, para florecer necesitan la luz, una humedad alta en el ambiente, una buena ventilación y un riego adecuado, que no se exceda porque mueren.

   Esta bella flor se originó hace más de 60 millones de años en las zonas templadas de Asia y América del Norte, sitios en los que antes había bosques subtropicales o templados calientes. Ya se le mencionaba en los antiguos textos chinos en los tiempos de Confucio. Y durante la Edad Media se utilizaban en la preparación de infusiones y remedios. De igual forma, han sido consideradas un afrodisíaco y son uno de los principales ingredientes de algunas pociones mágicas. Se dice que, cuando las orquídeas aparecen en un sueño, representan el deseo interior de ternura, romanticismo y amor.

Asimismo, se sabe que en México se cultivaba desde el reinado azteca de Itzcóatl (1427–1440) y con Moctezuma Ilhuicamina (1440–1482) se utilizó como tributo de los pueblos dominados. También se sostiene que las orquídeas llegaron a América gracias a la labor de evangelización de los jesuitas, quienes la trajeron de Europa, pero durante el siglo XVI fueron llevadas de regreso a ese continente por los marinos.

Las primeras clasificaciones de la orquídea las realizó Carlos Linneo de Suecia en el siglo XVIII y están contenidas en su compendio Species plantarum. La popularidad de la flor siguió creciendo, siendo incluso objeto de estudios de especialistas como Charles Darwin que se interesó en especial por su proceso de reproducción.

A partir del siglo XIX, los expertos centraron su trabajo en encontrar y catalogar las especies de orquídeas en el mundo, remarcando sus características y diferencias. Durante los últimos años, los científicos han creado variedades híbridas de la flor que se adapten a las zonas no tropicales, a fin de mantener las especies vivas y protegerlas de la depredación de los hombres.

Una muestra de ello es el Museo de las Orquídeas, localizado en Coatepec, estado de Veracruz, y el Orquideario, que está ubicado en el Parque Bicentenario, en lo que era antes la Refinería de Atzcapotzalco (Av. 5 de Mayo No. 290, Col. San Lorenzo Tlaltenango,
Delegación Miguel Hidalgo), a donde podrás asistir a maravillarte por tan bellas flores (Tel: 56280600, ext. 23800 y 10702).